La presencia de humedades en viviendas en Tenerife es un problema frecuente que puede derivar en la aparición de moho si no se detecta y corrige a tiempo. Identificar las señales tempranas resulta fundamental para evitar daños estructurales, problemas de salud y gastos elevados en reparaciones. Para ello, es importante prestar atención a determinados indicios que suelen manifestarse antes de que el moho sea visible.
Uno de los primeros signos es el olor. Un ambiente con humedad persistente suele presentar un olor cerrado o desagradable, especialmente en habitaciones poco ventiladas, armarios, sótanos o baños. Este cambio en el ambiente puede advertirse incluso cuando no hay manchas visibles en paredes o techos. La ventilación insuficiente favorece la acumulación de vapor de agua y aumenta el riesgo de condensación.
Otro indicio habitual es la aparición de manchas oscuras o amarillentas en paredes, techos o juntas de azulejos. Estas marcas pueden tener un aspecto difuso y, en ocasiones, ir acompañadas de pequeñas burbujas o desprendimientos en la pintura. La pintura que se descascara o el papel pintado que se despega también pueden revelar la presencia de humedad retenida en el interior de los materiales.
La condensación en ventanas es otra señal relevante, como bien sabemos en Acquasite. Si los cristales presentan gotas de agua de forma frecuente, incluso cuando la temperatura no es extremadamente baja, es probable que exista un exceso de humedad en el ambiente. Este fenómeno puede trasladarse a paredes cercanas, favoreciendo la acumulación de agua en superficies frías.
Asimismo, conviene revisar las zonas próximas a tuberías, grifos y electrodomésticos que utilizan agua. Pequeñas filtraciones pueden pasar desapercibidas durante semanas, pero dejan señales como juntas deterioradas, manchas en el suelo o cambios en la textura de la pared. Inspeccionar periódicamente estas áreas ayuda a detectar problemas de humedades en viviendas en Tenerife antes de que se agraven.









